Resumen
Una Comunidad Energética Local es una forma natural de que los ciudadanos se empoderen durante la transición energética. Permite a los ciudadanos producir energía localmente y, por tanto, independizarse de las grandes centrales de generación. Esto conduce a un consumo más eficiente de los recursos, al tiempo que proporciona una herramienta clave para luchar contra la pobreza energética, ayudando a las personas más vulnerables.
Puesta en marcha en 2019, la comunidad energética local «la CEL de Caldes» ya cuenta con 18 instalaciones fotovoltaicas que se comparten con 300 familias, cubriendo el 5% de la población. Al mismo tiempo, su creación y difusión ha sido un catalizador para las instalaciones privadas, que han aumentado exponencialmente en número y potencia. Como resultado, ahora el 12% de la electricidad total necesaria en la localidad se produce localmente y de forma sostenible.